lunes, 2 de noviembre de 2015

VI ENCUENTRO DE BLOGUEROS DE EXTREMADURA


El pasado sábado 24 de octubre de 2015 el Convento de La Coria, acogió una nueva edición del Encuentro de Blogueros de Extremadura, organizado por la Fundación Xavier de Salas con la inestimable colaboración de la Dirección General de Turismo de la Junta de Extremadura. 
www.turismoextremadura.com
El objetivo de estos encuentros es ahondar en las posibilidades de promoción y divulgación del potencial turístico de Extremadura. En esta sexta edición, el eje vertebrador del Encuentro ha sido: Rutas para descubrir Extremadura.

Como es habitual en esta ocasión se ha presentado un libro y un calendario de 2016 ilustrado con espectaculares imágenes de Extremadura tomadas por los blogueros.
El libro lleva el mismo título que el VI Encuentro. Rutas para descubrir Extremadura es un interesante volumen de más de 300 páginas repleto de espectaculares fotografías que cuenta con la participación de más de una treintena de blogueros extremeños, cada uno de los cuales aporta una visión personal sobre algún aspecto del ingente patrimonio natural y cultural de Extremadura.


Cada uno de los 38 capítulos que contiene se organiza en forma de ruta en torno a uno o varios rincones de la geografía extremeña. La obra incluye recorridos por espacios naturales, calzadas romanas, vías pecuarias, conjuntos monumentales y diversos lugares de interés paisajístico, geológico, histórico y cultural.
Además de la presentación del citado libro, los asistentes pudieron disfrutar de las ponencias impartidas por el profesor Fernando Pulido, bloguero y experto en el mundo de la dehesa y la cultura que la rodea, que disertó sobre las posibilidades pasadas, actuales y futuras sobre el consumo de bellotas por parte de los humanos. Nicolás Durán e Isabel Asensio, conocidos alpinistas y viajeros –Vagabundos de Estrellas–, ofrecieron un espectacular audiovisual sobre sus viajes por los cinco continentes. Por último, el conocido fotógrafo José Latova abordó desde un punto de vista personal la gestión del patrimonio cultural de Extremadura en las últimas cuatro décadas.

Como es habitual, el Encuentro terminó con la degustación de un cocido tradicional extremeño ofrecido por la Fundación Xavier de Salas en una actividad convertida en toda una comida ritual que se desarrolla en un ambiente de franca camaradería.

Desde el Seminario de Paisaje y Territorio queremos dar la enhorabuena a José Manuel López Caballero (Patrono de la Fundación Xavier de Salas) y Atanasio Fernández García, por la organización y presentación del Encuentro y el nuevo libro. 
Aprovechando el espacio que nos ofrece este Blog del Seminario Permanente de Paisaje y Territorio, reproducimos a continuación el artículo “La Cañada Real Trujillana: los caminos de la trashumancia por Monfragüe” publicado por Álvaro Casanova, miembro del Seminario de Paisaje y Territorio, en el libro “Rutas para Descubrir Extremadura”.


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La Cañada Real Trujillana:
los caminos de la trashumancia por Monfragüe
Álvaro Casanova García


Durante siglos, pastores y rebaños de merinas emprendieron largos trayectos en busca de alimentos y hierbas en los extremos de nuestras montañas septentrionales y meridionales, bendecidos y protegidos por el Honrado Concejo de la Mesta. Es así como a mediados del siglo XIII se configuran las grandes Cañadas Reales que atraviesan España de norte a sur así como un extenso entramado de vías pecuarias menores (cordeles, veredas y coladas) que en conjunto suman unos 125.000  km de longitud y cerca de 400.000 ha de superficie.

 
De las nueve grandes Cañadas Reales que conectan los pastos de invierno con los puertos de montaña, seis lo hacen atravesando Extremadura. No en vano la complejidad de la trama de vías pecuarias, con 7.419 km y 30.099 ha, llevó a denominar la región extremeña como “el corral de invierno de La Mesta”. De estas seis Cañadas nos fijaremos en una, la Cañada Real de La Plata o de la Vizana, y más concretamente en uno de sus tramos de mayor interés paisajístico y patrimonial, el formado por la Cañada Real Trujillana y su cordel suplente, que discurren íntegramente por Monfragüe.
 La Cañada de la Vizana comunica los puertos occidentales de la provincia de León, en Babia, en plena cordillera cantábrica, con el mismo corazón de Sierra Morena, al sur de Badajoz y en muchos de sus coincide con el Iter ab Emerita Asturicam, es decir, con la Vía de la Plata. Si bien la función de La Plata era  comunicar las importantes ciudades romanas de Astorga (Asturica) y Mérida (Emérita) por los lugares más seguros, rectos y con la menor pendiente posible, La Vizana aseguraba el pasto y el agua para el ganado en sus largos desplazamientos estacionales, aunque esto supusiera afrontar rodeos y desniveles acusados.
© Manuel Rodríguez Pascual
Desde los puertos de las Reservas de la Biosfera de Babia y de los Valles de Omaña y Luna, donde nace, La Vizana atraviesa las provincias de León, Zamora y Salamanca para entrar en tierras cacereñas por el puerto de Béjar y después descender hacia el valle del Jerte y Plasencia. Tras atravesar el Parque Nacional de Monfragüe hasta el río Almonte llega a Trujillo, donde se une a la Cañada Leonesa Occidental. A través de diferentes cañadas menores y cordeles de gran amplitud que discurren por las dehesas de la perillanura trujillano-cacereña, La Vizana alcanza el río Salor, a pocos kilómetros al sur de la ciudad de Cáceres, donde enlaza de nuevo con la Vía de la Plata con dirección a Mérida. Seguidamente La Vizana atraviesa importantes núcleos de población: Villafranca de los Barros, Zafra, Fuente de Cantos… y en su tramo final coge rumbo sudoeste hacia Fuentes de León, en Badajoz, y Cumbres Mayores de Huelva, en plena sierra de Aracena, donde da por terminado su recorrido. 
© Fundación Global Nature
Se trata de un recorrido de 800 kilómetros de longitud gracias al cual se hermanan las montañas del norte con las dehesas del Sur y en el que se conjugan el paisaje con la arquitectura, las razas de ganado autóctono con las grandes rapaces, los puentes romanos con los chozos pastoriles y los pueblos pequeños con ciudades Patrimonio Mundial. Se trata de una de las mejores rutas de senderismo en España, que se puede recorrer por tramos ya sea para disfrutar de la primavera temprana y explosiva de Extremadura o en invierno, para disfrutar del espectáculo de las grullas pastando bellotas en las dehesas. Aunque sin duda, la mejor manera de recorrer La Vizana  es acompañando el paso fugaz de los rebaños, entre el sonido de cencerros y  disfrutando de la chafaina, la caldereta las migas y el jamón de cerdo ibérico de bellota.
Pero nuestro itinerario se centra en el corredor histórico de la Cañada Real Trujillana, que discurre entre los nodos poblacionales y patrimoniales de Trujillo y Plasencia, y que constituye uno de los grandes corredores de la trashumancia extremeña que se mantiene hoy en día física y funcionalmente viva como vehículo de migraciones de ganado trashumante entre las tierras de Trujillo –donde se ubican los pastos invernales– y aquellas del extremo occidental de la Sierra de Gredos, en la cabecera del río Jerte, ya en la provincia de Ávila, donde el ganado puede disfrutar de pastos frescos durante los meses estivales.

Se trata de un itinerario único de cerca de 40 km de longitud que cruza de norte a sur el Parque Nacional y la Reserva de la Biosfera deMonfragüe, un espacio natural protegido singular e irrepetible, extenso y representativo de ecosistemas ambientales extraordinarios dentro del patrimonio natural español, peninsular, mediterráneo y europeo, que integra interés geomorfológico, biodiversidad vegetal, riqueza faunística de especies endémicas, únicas y en peligro, modos seculares de manipulación sostenible del territorio y formas de vida cargadas de señas de identidad y depositarias de ancestrales herencias culturales, aunando patrimonio natural y patrimonio cultural en su espectacularidad paisajística excepcional.
 
Cabe destacar, que la Cañada Real Trujillana y su Cordel Suplente se encuentran perfectamente clasificadas, deslindadas y amojonadas. Por ello, a lo largo del itinerario encontraremos “mojones” o hitos de piedra y cartelería que nos indicarán el camino a seguir. La longitud aproximada del recorrido es de 40 km, por lo que la ruta puede realizarse en dos o tres días de la forma que indico a lo largo del texto. Señalar igualmente, que el tránsito con vehículos motorizados (salvo aquellos usos compatibles con la actividad agropecuaria) no está permitido en las vías pecuarias y por tanto deberemos hacer nuestro recorrido a pie, caballo o bicicleta, pues todas estas opciones son posibles.
Clic sobre la imagen para acceder a Google Maps
Nuestro recorrido se inicia en el río Almonte en su cruce con la carretera comarcal EX208. Este curso fluvial, que marca buena parte del límite sur de la Reserva de la Biosfera de Monfragüe, es uno de los mejor conservados de Europa y ha sido catalogado como ZEC y ZEPA por su elevadísima biodiversidad florística y faunística. En el contexto de la Cuenca del Tajo, es quizás el único río de cierta entidad cuya integridad estructural y funcional no ha sido sensiblemente alterada, y dentro de la Comunidad Autónoma de Extremadura constituye el último gran ecosistema fluvial que guarda todavía la mayor parte de sus cualidades primitivas. Pero es que además, el río Almonte es depositario de importantes valores culturales: por un lado innumerables poblados y restos arqueológicos de los primeros pobladores de estas tierras, por otro, un tesoro cultural de construcciones y herramientas de los últimos oficios vinculados al río como molinos, pesqueras, puentes, manantiales, etc. Por todo ello, es recomendable dedicar unas horas a recorrer las orillas de este gran río antes de iniciar nuestra ruta.

Comenzaremos el camino por la Cañada Real Trujillana en este punto del río Almonte, que  habitualmente es aprovechado por los rebaños trasterminantes como lugar de refresco y descansadero. Atravesaremos el puente sobre el río –cuya construcción data de entre 1766 y 1803– y tras recorrer sus primeros cinco kilómetros entre dehesas, la Cañada Real se desdobla en su Cordel Suplente, que es el itinerario utilizado por los rebaños dada la imposibilidad de cruzar el Arroyo de la Vid (ya en el interior del Parque Nacional) a través de la Cañada Real, como consecuencia de la elevación del nivel del agua del embalse de Alcántara. Lo abrupto de la orografía del territorio por el que la Cañada Real Trujillana discurre a lo largo del Parque, es otro de los condicionantes que nos obliga a utilizar el sendero del Cordel Suplente.


El Cordel por el que vamos a transitar hasta su llegada al núcleo urbano de Torrejón el Rubio, es una oportunidad para atravesar grandes fincas privadas: Dehesa de la Moheda, de San Fermín, Santa Amalia, Don Gil, Berzalejo…, que se suceden en un paisaje de dehesas singulares, resultado de un tipo de aprovechamiento que ha permanecido invariable en sus premisas básicas durante periodos seculares. A lo largo del camino podremos encontrar muchos elementos tradicionales que se han conservado hasta nuestros días como reliquias del aprovechamiento pretérito y que contribuyen a conformar la reconstrucción histórica de este paisaje cultural genuinamente extremeño: chozos pastoriles, acequias, cercados de piedra, eras, etc.
Después de recorrer unos 15 km desde el Almonte llegaremos a la localidad de Torrejón el Rubio, que dispone de una variada oferta de alojamiento rural y diversos centros de interpretación que se han agrupado bajo la denominación de “Centro Sur de Visitantes de Monfragüe”. Los rebaños trashumantes utilizarán el descansadero de Torrejón el Rubio para pasar la noche y, en ocasiones, los pastores descansarán en el albergue pastoril que se ubica junto a él, que fue construido por la Junta de Extremadura en el marco de sus programas de recuperación y puesta en valor de las vías pecuarias, actuaciones o proyectos individualizados en cuanto a mejoras de transitabilidad ganadera e infraestructuras.  

Con las campanadas de la Iglesia de San Miguel Arcángel, construida en el siglo XV y panteón de la familia Carvajal, comienza al amanecer nuestro segundo día de ruta en el que nos espera un recorrido de gran atractivo. Partiendo del descansadero seguiremos el trazado del Cordel atravesando dehesas de toro bravo hasta llegar a los riberos del Arroyo de la Vid, –escenario de la leyenda de la princesa mora Zaida y su amado el rey Alfonso VI– que cruzaremos a través del Puente Viejo, de aspecto medieval y utilizado durante siglos en las largas rutas de la trashumancia castellana.
Continuamos nuestro camino hasta entrar en el Parque Nacional y alcanzar la Sierra de las Corchuelas, a 492 metros de altitud, donde apreciaremos las impresionantes vistas que ofrece la cadena de sierras que conforman Monfragüe, así como las extensas dehesas del entorno generadas a través del clareo del bosque mediterráneo original que todavía se conserva en sus laderas.
 
Es importante remarcar en este punto, que dado que estaremos atravesando una Zona de Reserva del Parque Nacional, es necesario solicitar la correspondiente autorización en la Oficina de Turismo de Torrejón el Rubio, en  el Centro de Visitantes del Parque Nacional ubicado en Villarreal de San Carlos o a través la Central de Reservas on line de la Red de Parques Nacionales. El permiso se puede solicitar en el mismo día y hasta 2 meses antes de la fecha prevista.

El Cordel continúa su descenso descubriéndonos un bosque más denso y con diferentes especies arbóreas y arbustivas, en este caso de umbría, hasta llegar al río Tajo, punto en el cual se une nuevamente a la Cañada Real Trujillana para cruzar el río a través del Puente del Cardenal, junto a la llamada “casa de los peones camineros”. Se trata de una vivienda de finales del siglo XIX o principios del XX, construida para dar alojamiento a los peones camineros, encargados del mantenimiento de un tramo de aproximadamente cinco kilómetros y que eran designados por los directores de caminos vecinales de cada distrito, pertenecientes a la Gobernación Provincial. Esta casa ha sido recientemente restaurada por la Junta de Extremadura y se espera que pronto pueda tener asignado un uso público.

 
El Puente del Cardenal fue construido por el Obispo de Plasencia Juan de Carvajal en el año 1450 aunque el aspecto que hoy presenta parece responder principalmente a las importantes reformas que sufrió durante el último cuarto del siglo XVIII. Hoy en día este puente constituye una obra de indiscutible calidad, que impresiona por la depuración neoclásica de sus líneas, carentes de superfluos elementos decorativos, y por su solidez. Con unos 140 metros de longitud, y casi 7 metros de anchura, presenta cinco grandes arcos semicirculares.
El Puente tiene la particularidad de estar sujeto a las necesidades del embalse de Alcántara por lo que durante algunos meses al año se encuentra sepultado bajo las aguas ya que el nivel del río lo sobrepasa. De darse esta circunstancia, los rebaños ganaderos y los senderistas deberemos tomar una ruta alternativa para cruzar el río Tajo por el puente sobre el que discurre la carretera EX208.
El Puente del Cardenal se ensancha visiblemente en el extremo occidental, aprovechando parte de este espacio una interesante construcción, que también puede fecharse a caballo entre los siglos XVIII y XIX, y aunque, conocida popularmente como “Casa de los Ingenieros”, quizás funcionara como venta o sirviera para albergar algún destacamento militar de vigilancia de este paso por el río Tajo.
En su ascenso hacia la localidad serradillana de Villarreal de San Carlos, la Cañada atraviesa algunas construcciones pastoriles de planta circular y rectangular que se encuentran en buen estado de conservación. En este tramo de 1,5 kilómetros el trazado de la cañada coincide con  una calzada considerada una de las vías secundarias de la Vía de la Plata. Se trata de un tramo de unos cinco metros de anchura media y 300 metros de longitud  en el que se aprecia un aprovechamiento del suelo natural de pizarra. Si bien este fragmento de calzada no parece responder a las características constructivas romanas, sí puede considerarse una reconstrucción medieval o moderna de la vía de aquella época, realizada quizás por los propios ganaderos trashumantes. 
Y así llegamos a la pequeña aldea de Villarreal de San Carlos, fundada por Carlos III en 1781 y vinculada administrativamente al término municipal de Serradilla. En 1979, fecha de la declaración del Parque Natural de Monfragüe Villarreal era un pueblo en ruinas a punto de desparecer. Gracias a la existencia del espacio protegido, ha ido reconstruyéndose y hoy alberga gran parte de las instalaciones de uso público para el turismo que visita el Parque.

Calles enrolladas con poyos de losas de piedra en las puertas, fuentes, hornos, tapias, chozos…, son parte de su arquitectura tradicional. No se trata de un patrimonio arquitectónico “mayor”, evocador del poder y esplendor de nobles, obispos o gestas militares. Es la arquitectura del pueblo llano la que cuenta la historia real de la gente que ha vivido y trabajado en estas tierras desde tiempos remotos.
La historia de Villarreal está ligada al paso de la ganadería trashumante por la Cañada Real Trujillana. De hecho, el pueblo mismo se asienta sobre el Descansadero del Lugar Nuevo, de casi diez hectáreas de superficie y que se encuentra clasificado y protegido legalmente.

Aquí podremos pasar nuestra segunda noche, pues Villlarreal ofrece una interesante oferta de alojamiento, incluidos los Chozos tradicionales que el Parque Nacional ofrece para la realización de programas y actividades de educación ambiental para grupos organizados.

Nuestro tercer y último día de ruta comienza por la finca “Lugar Nuevo” propiedad del Ministerio de Medio Ambiente, que recorreremos durante tres kilómetros hasta llegar al Puerto de la Serrana. Las formaciones vegetales en torno a este tramo de la cañada se encuentran notablemente deterioradas fruto de la errónea política forestal de los años 70 del siglo XX que supuso la eliminación de la vegetación autóctona y su sustitución por especies de interés maderero de rápido crecimiento (Eucalyptus camaldulensis y E. Globulus). Afortunadamente desde 1990 se desarrollan costosos proyectos de erradicación de estas especies alóctonas y de recuperación del terreno mediante plantaciones de especies autóctonas.
Desde el Puerto de la Serrana, a 525 metros de altitud, la Cañada Real Trujillana inicia su tramo final hasta llegar al Poblado Ferroviario de Monfragüe donde muere y conecta con el Cordel del Valle –ya en el término municipal de Malpartida de Plasencia– que llevará a los rebaños hasta la Sierra de Gredos atravesando el valle del Jerte. Este tramo de unos diez kilómetros discurre nuevamente en paralelo a la carretera EX208 y en él se recupera el pasaje típico de dehesa que acompaña gran parte del recorrido.
Nuestra despedida tiene lugar en el Poblado Ferroviario de Monfragüe, que constituye un magnífico ejemplo de asentamiento humano ligado a uno de los procesos económicos más relevantes de la Revolución Industrial: el Ferrocarril. La construcción de sus 26 edificios se inició poco después de la inauguración de la línea férrea entre Malpartida de Plasencia y Astorga en abril de 1896, gracias a la cual desembarcaban aquí numerosos rebaños leoneses que se dirigían hacia los pastos de Trujillo y los Campos de Cáceres.
El conjunto de edificios que se conservan en el poblado y sus tipologías arquitectónicas, constituyen un importante legado histórico patrimonial como ejemplo de la evolución de la vivienda y el alojamiento ferroviario desde finales del siglo XIX hasta la década de los setenta del siglo XX. Bajo este prisma, el poblado ferroviario puede contribuir a la concepción del patrimonio industrial como factor de desarrollo, haciendo efectivo su papel como dinamizador económico, especialmente con el turismo. Por ello, el Ministerio de Cultura promovió en 2004 la incoación del expediente de declaración del poblado ferroviario como Bien de Interés Cultural con categoría de conjunto histórico, y la Fundación de los Ferrocarriles Españoles elaboró un Plan Director que incluye un proyecto de explotación Turística y que quizás pueda ser desarrollado en un futuro.También está prevista la próxima construcción de la Vía Verde de Monfragüe, lo que ayudará a revitalizar el poblado.
El notable valor paisajístico, cultural y medioambiental de la Cañada Real Trujillana hace necesario concebir ésta como factor de desarrollo, haciendo efectivo su papel como dinamizador económico, especialmente con el turismo. Por ello es importante impulsar en ella usos compatibles como la práctica del senderismo, la realización de rutas a caballo y otras formas de desplazamiento deportivo sobre vehículos no motorizados, respetando siempre la prioridad del paso de los rebaños ganaderos. Estos usos complementarios son cada vez más importantes ya que existe una fuerte demanda por parte de turistas y visitantes deseosos de conocer este rico patrimonio.
Sin embargo, las autoridades competentes, que ya han dotado a la Cañada Real Trujillana y su Cordel Suplente de un corpus jurídico importante para su protección legal, también deben hacer frente a la principal amenaza para la conservación de estas vías pecuarias, que no es otra que la disminución progresiva del tránsito ganadero. De hecho, su uso por rebaños de ovino ha ido disminuyendo en número con el paso de los años, aunque todavía es posible acompañar los rebaños de vacas, principalmente de raza Avileña- Negra ibérica, que transitan estas vías pecuarias dos veces al año, en junio en su viaje de subida hacia los pastos de verano en Gredos y en diciembre, de camino a los cuarteles invernales en el entorno de Trujillo.
Acompañar los rebaños ganaderos por la Cañada Real Trujillana es una de experiencias más emocionantes y gratificantes que cualquier amante del turismo de naturaleza puede disfrutar, pero todavía es una asignatura pendiente crear productos turísticos vinculados a ella que permitan generar una renta alternativa a los ganaderos que mantienen esta práctica. La trashumancia sigue viva en Extremadura, esculpiendo paisajes, preservando biodiversidad, conectando ecosistemas, produciendo alimentos de enorme calidad y generando múltiples servicios ambientales. En nuestras manos está la responsabilidad de que así siga siendo.
Y es que como decía Azorín, en su discurso de ingreso en la Real Academia Española “El genio de España no podrá ser comprendido sin la consideración de este ir y venir de los rebaños por montañas y llanuras… Los ganados trashumantes son centenares y centenares. Cruzan y recruzan toda España. Levantan en las llanuras polvaredas que se diría movidas por un ejército.”